7 alimentos que jamás debes almacenar en recipientes de plástico


Además de alterar su sabor, hay determinados alimentos que pueden reaccionar de forma negativa al contacto con los recipientes de plástico y provocarnos malestar y problemas digestivos al consumirlos después
Los recipientes de plástico son uno de esos elementos de la cocina que nos pueden servir para almacenar una amplia variedad de alimentos crudos y cocidos.

A menudo se utilizan para guardar sobras de comidas dentro del refrigerador, aunque también son útiles para transportar el almuerzo desde la casa hasta el trabajo.

Por sus múltiples usos están presentes en todos los hogares, casi siempre en varias presentaciones y formas, sobre todo porque son mucho más económicos que los elaborados con aluminio y otros materiales.

El problema es que no todos los alimentos son aptos para ser almacenados en su interior, dado que se pueden descomponer con más facilidad o, en su defecto, contaminarse con alguna bacteria.

Lo más preocupante es que las personas desconocen esta situación y continúan usándolos sin tomar las medidas de precaución necesarias.

Por tal razón, en el espacio que tenemos a continuación queremos dar en detalle esos 8 alimentos que no deben tener contacto con estos elementos.

¡No te lo pierdas!


1. Huevo crudo
El huevo crudo y sus derivados, como la mayonesa o las tortillas, no deben almacenarse en este tipo de recipientes dado que pueden contaminarse con bacterias como la Salmonella o la E. coli.

Por desgracia, estos microorganismos se transmiten con facilidad a través de estos alimentos y, al hacer contacto con el plástico, pueden proliferarse de forma desmedida.

El único modo de guardar esta comida de forma segura es si el contendor tiene hielo o es un envase térmico.


2. Carnes procesadas
La razón por la que no se aconseja el almacenaje de las carnes procesadas en los tupper es porque tienden a disminuir sus propiedades nutricionales y características.

Cuando ya se han manipulado, por ejemplo, al prepararlas en filetes rebozados o guisos, se descomponen con facilidad y presentan cambios en su sabor y textura.

3. Guisos y sopas
Los  guisos y sopas son preparaciones a temperatura alta que, al hacer contacto con el plástico, pueden presentar modificaciones en sus propiedades y sabor.

Sin embargo, si se dejan enfriar antes de ser incorporados en este elemento, se pueden llevar al refrigerador sin ningún problema.

De este modo el calor no desprenderá partículas del recipiente y, por lo tanto, no representará peligro alguno.


4. Leche y sus derivados
Los recipientes de material plástico no brindan las condiciones necesarias para una óptima conservación de la leche y sus productos derivados.

Aunque es válido usarlo por un par de horas, no se recomienda como elemento de almacenaje, dado que aumenta el riesgo de contaminación por bacterias.

Los recipientes plásticos favorecen los cambios de temperatura en el alimento, aceleran su proceso de descomposición y elevan el riesgo de padecer molestias estomacales.

La mejor alternativa para este tipo de productos son los recipientes de esmalte o aluminio que, por su material, prolongan su conservación.

5. Ensaladas condimentadas
Muchas personas piensan que estos elementos de plástico son las mejores opciones para conservar los vegetales frescos, incluso cuando ya se han manipulado.

No obstante, aunque pueden ayudar a evitar la contaminación cruzada, no son tan buenos para prolongar la durabilidad del alimento.

Cuando estos han sido preparados en ensaladas condimentadas, su contacto con el plástico afecta el sabor y le hace perder cualidades nutricionales.

6. Café o té
Aunque hay muchos recipientes diseñados para almacenar bebidas como el té y el café, siempre es aconsejable esperar a que se enfríen antes de verterlos en su interior.

Esto se debe a que las altas temperaturas afectan el ambiente del elemento, y aumentan los riesgos de contaminación por bacterias.

Incluso, preferiblemente, se recomienda almacenar estas bebidas en recipientes de otros materiales para que no pierdan su sabor y propiedades.

7. Quesos
Si bien los quesos se incluyen en los productos lácteos ya nombrados, es necesario hacerle una mención especial por los riesgos que hay cuando se dejan por mucho tiempo en este tipo de contenedores.

Dado que se trata de un alimento de conserva, todos los tipos de quesos generan una transpiración que, dentro del recipiente, favorece el crecimiento de los hongos y bacterias.

Si se dejan más de tres días en su interior, sin destaparlos, se acumulan sustancias volátiles que promueven la contaminación del alimento.

Como consecuencia, su textura y propiedades se ven afectadas, y pueden generar molestias a nivel digestivo una vez se consumen.

En conclusión, aunque son muy prácticos, los envases de plástico no siempre son la mejor opción para conservar los alimentos en óptimas condiciones.

Evita guardar las comidas mencionadas, o bien, hazlo en cuencos fabricados con otros tipos de materiales.


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